Cómo cuidar una orquídea (y por qué se te murió la anterior)
La orquídea Phalaenopsis —la más común como regalo— tiene fama de difícil y no lo es. Lo que pasa es que casi todo el mundo la trata como una planta de maceta común, y no lo es: en la naturaleza vive agarrada a la corteza de un árbol, con las raíces al aire.
El error número uno: el exceso de riego
Se mueren ahogadas, no de sed. Regala una vez por semana en verano y cada diez o quince días en invierno. El método correcto: llevá la maceta a la pileta, dejá correr agua tibia por el sustrato durante un minuto, y esperá a que escurra todo. Nunca la dejes con agua en el plato.
Cómo saber si necesita agua: mirá las raíces a través de la maceta transparente. Verdes = hidratadas. Grises o plateadas = es hora de regar.
Luz
Mucha luz indirecta. Una ventana orientada al este es ideal. El sol directo del mediodía le quema las hojas. Si las hojas están verde muy oscuro, le falta luz; si están amarillentas o con manchas, le sobra.
Cuando se le caen las flores
No está muerta. Es su ciclo normal: florece unos dos o tres meses y descansa. Tenés dos opciones:
- Cortar la vara entera en la base, si se puso marrón y seca.
- Si la vara sigue verde, cortarla justo arriba del tercer "nudo" contando desde abajo. Con suerte rebrota desde ahí en unas semanas.
Después de la floración necesita unos meses de descanso antes de volver a florecer. Es normal que pase medio año sin flores.
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